miércoles 5 de enero de 2011

Bucles Interminables

Aguanté más de 365 días sin llorar, todo un record. Lás lágrimas que vinieron después no fueron demasiado crueles, me mantuve en pie de forma estoica, ni siquiera ahora consigo ver cómo lo conseguí... pero un luego no dura demasiado, siempre hay otro a continuación hasta completar una cadena de bucles interminables. No soportaba no estar sola, me hacía demasiado daño cada pequeño roce con los demás, los sufría (los sufro) desmesuradamente. Y tontos de ellos pensaban que no los quería. Esa es mi tara, no los se querer bien. No se quererlos sin llorar hasta sentir que empiezo a diluirme y los ojos se van a salir de sus membranas. En esos momento se retuercen fibras que no se atreven a molestar durante el resto del tiempo. Yo sufría como una idiota, era un amor insufrible ciertamente.

0 antídotos antipánico:

Delirante nº

Licencia